miércoles, 14 de abril de 2010

lunes, 1 de marzo de 2010

Tombstone blues



The sweet pretty things are in bed now of course
The city fathers they're trying to endorse
The reincarnation of Paul Revere's horse
But the town has no need to be nervous.

The hysterical bride in the penny arcade
Screaming she moans, "I've just been made"
Then sends out for the doctor who pulls down the shade
Says, "My advice is to not let the boys in".

Where Ma Raney and Beethoven once unwrapped their bed roll
Tuba players now rehearse around the flagpole
And the National Bank at a profit sells road maps or the soul
To the old folks home and the college.

Mama's in the fact'ry
She ain't got no shoes
Daddy's in the alley
He's lookin' for food.
I'm in the kitchen
With the tombstone blues.

lunes, 15 de febrero de 2010

Dos chistes



Los chistes sobre la supuesta inmortalidad de Fidel Castro formaron parte de la tradición habanera en otro tiempo. En uno, le regalan una tortuga de las galápagos, pero la devuelve cuando se entera de que aquellas tortugas suelen vivir más de cien años. "Es lo malo de las masctas -dice-. Uno se encariña con ellas y ellas se mueren antes que uno". Casi todos los chistes parten ahora de la premisa contraria. Por ejemplo: Castro ha fallecido y está en la capilla ardiente. Sus afligidos conciudadanos hacen cola para rendirle homenaje. En cabeza de la cola está Felipe Pérez Roque, ministro de Asuntos Exteriores, de cuarenta y un años, llamado popularmente Felipito. Pérez Roque está ante el féretro, con la cabeza gacha, mientras Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional, espera su turno. Pasan los minutos; Alarcón se impacienta, roza a Pérez Roque en el hombro y le murmura: "Felipito, ¿a qué esperas? Está muerto ¿no?" Pérez Roque le responde: "Ya sé que está muerto; lo que no sé es cómo decírselo".

John Lee Anderson, El dictador, los demonios y otras crónicas; Anagrama

miércoles, 6 de enero de 2010