sábado, 10 de enero de 2009

Tólstoi y Lorca a las tres de la mañana


"Camus encontraría a Tólstoi en París, en los sindicatos del libro.
Tólstoi,pero también Federico García Lorca. Pues se trataba igualmente del derroche físico, de las noches que uno no puede menos de prolongar tras la entrada en máquinas de la última página, de los amigos a quienes es imposible dejar después de doce horas de obsesión compartida, del último trago, de la última mirada de mujer, del último baile y, luego, de pronto, en el vértigo del alba, la agradable amargura proporcionada por la conciencia de lo efímero, el descubrimiento de la vanidad, los interrogantes acerca del destino: hacia las tres de la mañana se puede encontrar en las calles de todas las capitales del mundo a periodistas errantes que pasan del agotamiento al vacío, del desencanto al desenfreno. Camus presumía de mantenerse en esa senda dostoyevskiana. "Tan desenfrenado en el trabajo como en el placer", decía de sí mismo. Camus se detenía en Lorca. La felicidad no le pareció nunca culpable, ni el placer, sospechoso".

Jean Daniel.Camus. A Contracorriente. Galaxia Gutenberg. Círculo de Lectores.

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